A partir de la confluencia de distintas organizaciones, mayoritariamente de jóvenes sin rumbo, con distintos perfiles ideológicos, pero que coincidían en el antiimperialismo y la construcción del poder popular se conforma el Movimiento lumpen. El Movimiento lumpen es un movimiento cultural, social y político, multisectorial y autónomo.
Este reconocimiento de la pluralidad del sujeto no atribuye a todos los sectores el mismo peso estratégico, ya que reconocemos potencialidades diferentes de acuerdo al lugar que ocupan en la producción, sus posibilidades de acumular triunfos y organizarse, desde sus dimensiones cuantitativas y desde su experiencia de lucha. Se hace necesario transitar un proceso de unidad basado en el desarrollo de prácticas comunes y reflexión compartida desde la cultura popular.
Hoy los lumpenes sintetizamos los valores humanos y la conciencia política de las jóvenes generaciones que, desde un compromiso concreto con las reivindicaciones más urgentes de nuestro pueblo, luchamos con vocación de impulsar cambios revolucionarios.
En el Movimiento lumpen los distintos perfiles ideológicos originarios se fueron sintetizando en una identidad común, que reconoce matices y discusiones abiertas, contradicciones y quilombos internos, pero no al punto de alentar la formación de tendencias y perjudicar al conjunto del movimiento. El proceso de síntesis política ha sido alentado por una voluntad colectiva de evitar discutir “desde las bibliotecas” o “al pedo” y procurar discutir siempre a partir de las incógnitas que nos van presentando nuestras prácticas, la coyuntura política del país y nuestra propia construcción.
Decimos que es un movimiento cultural y político, porque para nosotros las luchas culturales, sociales y políticas no son compartimentos estancos. Hoy los lumpenes llegamos a la conciencia política y no precisamente gracias a los intelectuales esclarecidos, llegamos por el tránsito de la cultura popular.
Hay una realidad: en nuestro movimiento la gran mayoría somos principalmente de clase media; pero nos gustaría acercarnos a todos los sectores excluidos del sistema y la cultura oficial. Ellos son los que verdaderamente sufren la opresión del sistema capitalista. Hoy nos cagamos de risa de los revolucionarios de cotillón: marxistas o peronistas, radicales o anarquistas, que siempre tuvieron cuatro comidas desde que nacieron y se adjudican la representación de los pobres y la clase trabajadora. Esa gente para nosotros es “La Gilada”.
Decimos que nuestro movimiento es autónomo, porque la reivindicación de la autonomía es parte de nuestra experiencia de organización y lucha. Porque no nos interesa trabajar para nadie ni que nos bajen línea desde arriba. Nos interesa laburar en lo que nos gusta y para nosotros mismos. Porque nos sentimos herederos de todas las experiencias históricas con vocación de promover la autonomía política de los oprimidos.
El Movimiento lumpen pertenece a la generación de organizaciones jóvenes de la Argentina, cuyos antecedentes se forjaron a finales de los 90 y tuvieron una gran exposición pública y mediática en los acontecimientos del 2001, consolidándose organizativamente en los años posteriores. Está formado esencialmente por minas y chabones jóvenes -nuestro promedio de edad no supera los 25 años (hay de 33 y de 17)- que provienen de la lucha social; y muchos han pasado por estructuras partidarias “dándose la cabeza contra la pared” y hoy eligen una nueva forma de hacer política.
Ciertos mecanismo perversos de interrupción del flujo de experiencias entre generaciones han operado de modo que los jóvenes del siglo XXI sienten como extraños y distantes sentimientos, creencias y valores que fueron el contexto en que se desenvolvió la plenitud de la vida de sus abuelos y hasta la juventud de sus padres. Es evidente que estos fenómenos de incomunicación son mundiales, y proceden en acumulación inversa a la que de manera constante introduce nuevos artilugios tecnológicos supuestamente destinados a “transmitir”. Pero en la historia de las paradojas quedará el hecho de que este tiempo humano –en el que menos dialogo ha habido entre las generaciones- sea conocido como “era de las comunicaciones”.
Sin embargo, una mirada histórica nos permite encontrar vasos comunicantes con las generaciones del ´60 y ´70, influenciadas por la figura del Che, los procesos anticoloniales en África, la experiencia china, la guerra de Vietnam y el Mayo Francés. En lo local, las referencias más fuertes son la experiencia anarcosindicalista de principios del siglo XX; el 17 de octubre del 45 y la Resistencia Peronista (1955-1969); las puebladas (1969-1973) inauguradas por el Cordobazo; las coordinadoras interfabriles (1974-1975) y las luchas de resistencia contra la dictadura, simbolizadas por las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo (1976-2010). La circunstancia de que en nuestro país la experiencia de lucha de los oprimidos fue muy profunda y prolongada, explica en parte por qué rápidamente pudieron construirse movimientos sociales que organizan a los oprimidos y los explotados.
Entendemos a la lucha no solo como la forma más adecuada para exigir nuestras reivindicaciones y avanzar en la transformación de la sociedad, sino también como una parte constitutiva de nuestra formación política. Entendemos por formación la reflexión colectiva sobre nuestra práctica, y la incorporación de conocimientos surgidos de otras experiencias de lucha de nuestro pueblo en la historia por su liberación. En nuestra experiencia hemos apelado a la acción directa, como principal forma de lucha, pero también indirecta para que el poder no nos detecte y podamos cumplir nuestros objetivos sin que nos rompan las pelotas y no nos repriman abiertamente.
Entendemos a la autogestión como la libre decisión sobre el destino de los recursos generados por nuestro propio trabajo. En lo que hace al desarrollo de nuestros propios emprendimientos productivos (radio, revista, página web, estudio de diseño gráfico, productora audiovisual, bar y centro cultural) promovemos la creación de redes de comunicadores en la construcción de una cultura económica alternativa, pensada como aporte a la resistencia al sistema empresarial capitalista dominante.
Nosotros entendemos al cambio social como una práctica a promover cotidianamente. Pensamos a nuestras propias construcciones sociales y políticas como pre figurativas de una nueva sociedad. Por eso tenemos vocación de promover aquí y ahora nuevos valores, nuevas relaciones sociales y de trabajo, nuevas formas de luchar y de actuar políticamente, nuevas formas de relación entre mujeres y hombres, entre hijos y padres, nuevas manifestaciones culturales.
Hoy inspiramos nuestra construcción en el fenómeno político emblemático de la región: los nacionalismopopulares latinoamericanos. Asimilando la idea de crear una sociedad sin explotadores, pero acordando que serán los propios pueblos que protagonicen esos cambios y quienes darán contenidos a esas ideas. Seguimos el pensamiento de Raúl Scalabrini Ortiz, Arturo Jauretche, Rodolfo Puiggros, John William Cooke, Jorge Abelardo Ramos y Juan José Hernández Arregui.
Queremos vincularnos con experiencias y organizaciones similares de otros países, en Latinoamérica y en el mundo. Latinoamérica está viviendo el bum de los movimientos sociales y algunos procesos políticos que nos pueden fortalecer. Por ejemplo, nos parecen equiparables los procesos de Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Brasil, Uruguay, Bolivia y Venezuela. Nuestra vinculación internacional es con movimientos sociales y políticos pero también con los gobiernos que defiendan los intereses del pueblo.
Desde el Movimiento lumpen somos opositores a la política de la oligarquía, el imperialismo y su cultura dominante. En consecuencia debemos pagar el precio de la autonomía: cada conquista obtenida, cada derecho adquirido debe sostenerse con lucha. En esas batallas hemos ganado y perdido. Pero sabemos que nuestro problema son los liberales, de izquierda y de derecha, y si nos juntamos todos en el Movimiento lumpen les rompemos el orto. Y como dice nuestro líder El Gato Ramón: “Hay que entender que en la política argentina hay dos grandes campos, el campo nacional y el campo antinacional-imperialista vinculado a los intereses de la factoría agraria. En cada lado hay una izquierda, un centro y una derecha. Los partidos como el PO, PTS, MST y PCR están a la izquierda pero en el campo antinacional. Y nosotros, obviamente, nos ubicamos en el campo nacional y a la izquierda”. ¿Y vos de qué lado estás chabón?
Movimiento lumpen, Argentina, año 2010.










